Y se hizo hombre…

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Hay un hombre que divide la historia antes y después de él mismo. Paradójicamente sólo uno de cada cuatro habitantes de la Tierra cree en él y celebra su nacimiento. Lo que es muy cierto es que se hizo hombre y habitó entre nosotros…

A los 15 años no me gustaba la Navidad, sentía que sólo era consumo desbordado y un juego de máscaras, creo que me escudaba (protegía) en una frialdad racional pues por dentro traía mis emociones enredadas. Diciembre me revolcaba, -y lo escribí bien, me revolcaba-, de nostalgia, enojo, tristeza, gozo y un toque de melancolía.

Una vez leí en un cartel: “Esta Navidad el niño Jesús nacerá muerto”. El mensaje central decía que la gente se preocupa más por los regalos, la cena, el vestido, el brindis, el arbolito, el pavo, si con tus papás o con mis papás… pero se olvidan del festejado. Ha de ser incómodo, -por decir lo menos-, que celebren tu cumpleaños sin ti.

Hoy disfruto mucho la Navidad y sé que uno de los motivos es porque la miro con los ojos de un niño. Todos tenemos un niño interior, pero muchos(as) lo tienen lastimado o reprimido. Yo alguna vez lo tuve como un niño perdido a la intemperie, así que entiendo a los que viven estas fiestas como un karma.

De cualquier forma es casi imposible no tomar posición ante la Navidad: La amas o la odias, la festejas o la criticas, la exaltas o la minimizas; seas cristiano, católico, judío, musulmán, escéptico, ateo o lo que gustes, pero ese niño nacido en un pueblito perdido de Palestina te mueve la existencia.

Hace un rato platiqué por teléfono con mi hija sobre lo que hicimos la navidad del año pasado: jugó con sus primos, arrullamos al niño dios, el abrazo a sus abuelos, los regalos de sus tíos, su lagrimita porque su mami no estaría con ella y su sonrisa cuando le anuncié que para mí estaría bien que mejor acompañara a su mamá en la cena.

¿Y sabes de qué me di cuenta? Que la magia de la navidad radica en los lazos que establecemos con las personas importantes para nosotros, estén vivas o muertas, cercanas o distantes; somos parte de un clan familiar; es el reconocimiento de que hay algo más grande envolviéndonos a todos… como esa madre que dio a luz a su primogénito, lo envolvió en pañales, lo acostó en un pesebre y guardó todo en su corazón.

Et homo factum est… Y se hizo hombre.

Felices fiestas para todos(as)!

Jesús Piña
Invierte en tu Vida!