Pueblo de guerreros

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“En tanto que permanezca el mundo
no acabará la fama y la gloria de México-Tenochtitlán”

Profecía náhuatl

Amo mi ciudad y hoy la veo triste. Desde los tiempos del terremoto del ’85 no la había sentido tan silenciosa, tan incierta, tan introspectiva.

Influenza porcina es el nombre que le dieron al responsable de la emergencia sanitaria, de la suspensión de clases en todos los niveles escolares, de la disminución de actividades en restaurantes, bares, antros, cines, teatros, conciertos, estadios, y hasta de la cancelación de misas dominicales (la última vez que cerraron los templos fue durante la Guerra Cristera).

Me siento tranquilo. Independientemente del bombardeo informativo que hay por todos lados, -y de sus obvias distorsiones: una señora en el súper decía que los cubrebocas no servían para nada, mientras un vendedor ambulante los ofrecía en 15 pesos como garantía para salvar tu vida-. Evita los rumores: “De lo que no puedes hablar, es mejor callar.”

Somos 24 millones de almas en esta bella ciudad, una de las más grandes y complejas del mundo. Me decía un amigo: “Yo creí que las cucarachas y los chilangos éramos invencibles”. Pues somos tan humanos como los demás; no invencibles, pero sí un pueblo de guerreros.

Desde la fundación de México-Tenochtitlán en 1325 ha sido así, y estoy seguro que saldremos adelante, lo llevamos en los genes, en la sangre y en la historia. Ni la Conquista, ni antiguas epidemias, inundaciones, temblores, incendios o desastres han impedido que la Ciudad de México brille y florezca como una de las más significativas del planeta.

Es como si la Madre Tierra nos pidiera bajarle a nuestro acelerado estrés cotidiano y centrarnos en lo esencial: La Vida, nuestra vida y reforzar los vínculos con nuestra gente.

Ayer por la tarde me escribió una paciente donde me decía que sentía miedo y angustia, sólo le sugerí que usara esa energía para mantenerse sana y estar cerca de su familia.

Es tiempo de pensar en positivo. Por eso, quiero invitarte a escribir tu testimonio de cómo salimos adelante en los temblores del ’85, comparte algún recuerdo o anécdota tuya o que hayas escuchado, que nos refresque la memoria y nos redescubra lo que ya sabemos hacer en situaciones de emergencia:

Sacar el temple guerrero y solidarizarnos.

Mira y escucha el siguiente video, ésta es nuestra fuerza. sólo dale clic a:
MI CIUDAD ;)

Jesús Piña
Invierte en tu Vida!
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