Lilith: el poder femenino desbordado

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“Ella le dijo: ‘Somos iguales’. Adán entró en cólera y la expulsó del Paraíso.
Entonces Lilith juró vengarse del hombre y lo hizo por medio de Eva.”

Planeta Tierra, siglo XXI.

¿Quién lo hubiera creído?
Actualmente hay numerosos modos de ser mujer y múltiples maneras de ser hombre.
Y a ti, y a mí, y a nosotros y a nosotras nos ha tocado vivirlo.
¿Qué te parece el reto? Somos los pioneros del amor del futuro…
O de un amor fragmentado pidiéndonos ayuda para restaurarse;
-aunque el amor siempre será el mismo, los fragmentados somos los seres humanos.-

¡Las mujeres están por todas partes!:
En el hogar, en los corporativos, en las universidades, en los gimnasios, en las calles, en la política,
en la ciencia, en la policía, en el taxi, en el fútbol, en la TV, en Internet, ¡donde sea!
Algo ocurrió en los 60as que obtuvieron su autonomía frente a la naturaleza
y expandieron su liberación ante los varones: la píldora anticonceptiva.
La mujer, dueña de su propio cuerpo.

¿Te das cuenta? Dueña de sí misma y de un poder inmenso: ¡EL PODER DE CREAR VIDA!
-con o sin los hombres, pues ahora sólo basta la semilla masculina para fecundar.-

Yo nací varón y te hablaré desde una mirada masculina.
Los hombres estamos pasmados, algunos aterrados, otros aún dormidos en el sueño de los viejos tiempos
donde él era amo y señor, -literal, amo de sus posesiones, de sus hijos y, por supuesto, de las mujeres-.
En los tiempos de Aristóteles valía más un caballo o un esclavo que una mujer.
Hoy la mujer gana Premios Nobel, dirige empresas o gobierna países. Ups!

Ustedes ya no nos necesitan… por lo menos eso pareciera.
No nos necesitan para crecer profesionalmente, no nos necesitan para hacer dinero,
no nos necesitan para triunfar en la competida Era Tecnológica,
no nos necesitan para ser grandes.
Sin embargo, el alma algo les susurra con esa sutil intuición que las acompaña:
Los hombres son necesarios, ¿pero para qué?

Uno de los pocos nichos donde aún puede reafirmarse un varón es en el espacio afectivo-sexual.
Y créeme, cada vez con menos efectividad; lo veo en las generaciones más jóvenes, aquéllas nacidas después de 1984,
donde las mujeres han tomado más iniciativas para abordar a los hombres.
Es la generación que creció junto con los nacimientos de niños de probeta, el derrumbe de los países socialistas,
la caída del Muro de Berlín, la llegada de los videojuegos como el Tetris, la expansión de las computadoras personales
y el terremoto del 85 en la Ciudad de México. ¿Puedes verlo?
Un huracán llevándose caóticamente nuestras creencias más sólidas sobre la vida, la muerte, el destino y,
por supuesto, la familia, la pareja y el amor.

¿Dónde puede compensar un hombre tanto poder femenino?
En el terreno de la pareja.
¿Ganas más dinero tú? Entonces mantenlo a él y a tus hijos.
¿Eres más exitosa en tu profesión? Entonces mejor se busca una amante que “calladita se vea más bonita”.
¿Inteligente y libre? Mejor no, ¡Gracias! Los caballeros las prefieren brutas.
Hazle creer al hombre que es el rey, simula que es un macho cabrío, díle lo que quiere oír,
haz como que obedeces y estará a tu lado. ¡Hasta dicen que las amamos cabronas!
El ego masculino anda muy magullado y hasta nos venden loción EGO para recuperarlo.

Como te dije al principio, soy hombre y veo bien perdidos a los de mi género…
pero también veo a muchas mujeres perdiéndose en sus enredos.
Yo no poseo la solución, sólo sé que la respuesta la encontraremos uniendo nuestras miradas,
varón y mujer… juntos; el yin femenino danzando con el yang masculino…
emparejados como nuestros pies, no cada quien por su lado.
¡Y tal vez, sólo tal vez!, recuperaremos el equilibrio que tanta falta nos hace,
donde Adán, Eva y Lilith vuelvan a ingresar al Paraíso.