Nos quieren ver grandes

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Samantha era una joven decente a quien le habían enseñado el camino de la felicidad femenina: encontrar un buen hombre que la amara, tener un noviazgo estable, casarse por el contrato civil, luego una linda boda religiosa y ser felices para siempre formando una familia con hijos y nietos a quienes transmitirles el mismo mensaje de felicidad. Por eso, no comprendía como a sus 33 años, siendo una profesionista exitosa, con independencia económica y mucho qué ofrecer a una pareja, ella seguía soltera.

Platicando con Esteban le cuestionaba: “¿Qué pasa con los hombres?”

Esteban guardó silencio, como midiendo la fuerza de sus palabras, entonces contestó: Tenemos miedo. De por sí ya es mucho el poder concentrado en ustedes a través de ese enorme misterio de dar vida, ¡y mira ahora! ocupando espacios antiguamente reservados para varones. Es simple sobrevivencia. Tanto poder nos abruma. De ahí que la compensación se dé en el ámbito afectivo y sexual.”

Samantha quedó pasmada, así que le devolvió el argumento: “¿Entonces hay qué volver a la época de lavar pañales y esperar devotamente al marido con la comida caliente y el cuerpo dispuesto?”

“No mi querida Samantha”, respondió con cariño a su amiga. “Bien a bien no sé la respuesta, pues estamos en el ojo del huracán que está transformando las relaciones afectivas en el mundo, pero sí te puedo dar algunas claves:

Primero: Ustedes no nos ven. Parece extraño pero así es, véanos como los simples aldeanos que somos, comunes y corrientes, no como príncipes azules. Es tal la cantidad de expectativas depositadas en un hombre, que ni Superman recargado las cumpliría.

Segundo: En nuestra cultura el hombre debía desdoblarse en dos personalidades, el que realmente era y el que debía parecer ante la mujer y frente a sus hijos. Hoy estamos desvalidos, nos han desnudado el alma. Por eso, detrás de un patán hay un miedoso escondiéndose en su armadura.

Y esto no lo descubrí solo, fue una mujer quien hace tiempo me lo hizo notar por medio de una frase de Aleks Syntek: Me quieres ver grande, a pesar de lo débil que soy. Cuando realmente escuché esta canción estaba en la sala de mi casa, su letra me sacudió y su música me desmoronó el alma, entonces caí de rodillas y lloré como un niño descubierto en su escondite de patán.”

Si deseas escuchar la canción completa dale clic a: Sexo, pudor y lágrimas. ;)

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Jesús Piña
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