La magia sigue…

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¿Cómo decirte lo que ya sabes?

¡Mi pequeña hija grande!
Te escribo desde mi corazón como generalmente me gusta escribirte.
Seguramente habrás escuchado que los Reyes Magos somos los papás.

Hoy, a tu 11 años de vida, estás lista para saberlo de tus propios padres:
Esto es cierto… pero incompleto.

Digo que estás lista porque tu conciencia ha aumentado, te das cuenta de más y más cosas,
lo que significa que estás creciendo y volviéndote más independiente.
¡Eso me da mucho gusto y me enorgullece!

Es cierto que los papás compramos los juguetes, los escondemos con mucho cuidado y cuando los niños duermen, los acomodamos con gran ilusión y un enorme amor ahí, junto al arbolito de Navidad.

Pero lo que no te han dicho hija mía, son los malabares que hacemos los papás para conseguir ese dinero. Es un milagro que se repite año tras año. Ya eres grande y quiero que sepas que el dinero no lo regalan; se necesita trabajo, un gran esfuerzo y muchísima creatividad para obtenerlo.

¿Sabes? Un día antes de Navidad, tu mamá y yo no teníamos dinero para los juguetes, fue un maravilloso préstamo que me otorgaron de última hora, lo que nos permitió verte disfrutar el Ipod Touch y los otros juguetes que tú pediste a Santa.

También me gustaría compartirte, mi pequeña hija grande, lo que ocurrió dos días antes de los Reyes Magos. Igual, me encontraba sin dinero y pidiéndole a Dios que me ayudara a conseguirlo (es que ya no quería volver a pedir prestado). Por la tarde del miércoles 4 de enero, me llegó un mensajito a mi celular, -era de Jenny, una amiga nuestra que tú conoces-, escribiéndome para avisarme que ya me había hecho el depósito de un curso que le impartí a su mamá. ¡Llegó el dinero en el momento oportuno!

No quiero enredarte hija mía, al contrario, estoy convencido que se necesita magia, mucha magia de la buena, para que los papás puedan cada año comprar los juguetitos de sus hijos.

Esa magia se llama Amor,

Existe,

Y es de verdad!

Ahora, tú has pasado de la magia de niños a la magia de grandes.

¿Cuál es la magia de los grandes? Es la fe y el amor de papá y mamá por sus hijos.

Fe, significa confiar en un poder más grande, que viene de lo alto, es un poder divino por el que los papás nos convertimos en canales de la abundancia, y de un modo muy bonito, en los reyes magos llevando juguetes.

Somos los herederos de aquellos magos de Oriente que le ofrecieron regalos al Niño Dios guiados por la estrella de Belén, (esa estrella existe y es un planeta que brilla por las noches, se llama Venus).

El amor ya lo conoces, ese lo recibes diariamente. A mí le lo transmitieron mis papás, y a ellos los abuelos, y antes los bisabuelos y todos los ancestros de nuestro destino, de tu destino.

El amor es la vida misma fluyendo por ti, por tu hermanito, por tu mami, por mí, por todos.

Hace rato veía en una película a un papá bañando a su bebé,  y recordé cuando tu mamá o yo te bañábamos. Estabas tan pequeñita, tan vulnerable, no podías hacer muchas cosas; de hecho, sólo comías, descomías y dormías. Tu misión era crecer.

Y lo estás haciendo muy bien! Ya puedes hacer infinidad de actividades por ti misma, ya piensas con tu propio criterio, tomas decisiones y alcanzas a ver más allá de lo aparente. ¡Estoy muy orgulloso de ti mi pequeña hija grande!

Por eso, me atreví a abrirte este secreto que ya sabías después de haberlo platicado con tu mamá.
La magia sigue… aunque de otro modo.

El problema de este mundo hija mía, sigue siendo sembrar amor.
Y para eso se necesita creer en los Reyes Magos.

Guarda esto en tu corazón: La magia sigue…

Te lo dice alguien que ha visto mucho magia en su vida,
y la mayor de todas las magias es la de ser tu papá.

Te quiero mucho!

Jesús Piña
Invierte en tu Vida