La Fuerza Ancestral

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Anoche soñé la muerte de mi abuelita Elvira. Lo curioso es que ella murió hace 13 años. Generalmente los sueños son mensajes del alma que nos ayudan a comprender nuestro momento actual, así que me puse a recordar a mi Mamá Vira –antes se usaba decirle mamá grande a la abuelita-.

El primer recuerdo que me vino es una enorme casa que ella tenía en la colonia Santa María la Rivera, era como de cuatro pisos y había decenas de habitaciones. Estaba amaneciendo y aún seguía oscuro, tengo como ocho años y me veo sentado en la mesa. Me sirve un café negro con canela en una tacita de barro, acompañado de un bolillo recién hecho, muy calientito. Junto a la taza, estaba un dulce típico de Michoacán, la capirotada. A ella la veo en la cocina, vestida de negro, guardándole luto a mi abuelo y rezando su rosario en silencio…

¿Sabes algo? El 50 % de tus genes procede de tu padre y el otro 50 % de tu madre. Esto significa que cada una de las cuatro partes que constituyen tu ser se corresponde con cada uno de tus abuelos. Si niegas a un abuelo, te niegas a ti misma(o). ¿Cómo andan las cosas entre tus abuelos y tú?

En una ocasión mi abuelita y yo fuimos a Cancún, ¡imagínate, ella tenía 80 años! Y la subí a una moto conmigo (hoy lo pensaría dos veces antes de hacer algo así). Un hecho que siempre me agradeció fue que camináramos juntos al atardecer sobre la finísima arena de la playa, íbamos descalzos tomados de la mano mientras la brisa del mar alborotaba sus cabellos blancos… ¡Hay veces que la extraño!

Cuando mi abuelita murió, no estuve en su velorio, me encontraba en Monterrey. Eso fue triste para mí. Unos días antes de que partiera, la visité en el hospital, ella semiconsciente apenas me podía escuchar. Le dije muy bajito: “Nos vemos en el cielo Mamá Vira”, la besé en su frente y la bendije. Ella siempre me daba su bendición y me decía “Cuate”, un diminutivo de Cuauhtémoc, mi segundo nombre…

En momentos difíciles de mi vida ella estuvo presente para ayudarme. El año pasado visité su tumba en Tacámbaro, Michoacán. Estando ahí la honré como mi abuela y le dije: “¡Gracias Mamá Vira! ¡Tienes un buen lugar en mi corazón!”. Y ahora que atravesamos una severa situación en el país, quiero decirte que es un buen momento para pedirles una bendición a nuestros abuelos, ellos son testimonio vivo de la historia de nuestros pueblos. ¡Cuántas crisis no habrán visto ya y siguen en pie! Su presencia nos enseña que el momento más oscuro de la noche es cuando va a amanecer… ¡Es la fuerza de los ancestros!

Jesús Piña
Invierte en tu Vida