El rugido del león

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Eres un león, sólo que luego se te olvida…
Así que date permiso de rugir un poco.

¿Qué es el rugido del león?
Es el descubrimiento de que tú eres más de lo que crees que eres.

Es el reconocimiento de que te has puesto máscaras
que te impiden crecer.
Es como estar dormido y de repente despertaras del sueño,
y cuando miras a tu alrededor te das cuenta
de una realidad totalmente diferente.

Por eso, para descubrirte como león y rugir con toda tu fuerza
es necesario que identifiques a tus yoes interiores.

Cada persona está formada por muchos yoes,
también conocidos como subpersonalidades o patrones de energía.
Algunos de los más extendidos son: El Yo víctima, Yo crítico,
Yo perfeccionista, Tu niño interior y tu Yo Protector.
Hoy te hablaré de éste último, pues es el guardián de los demás.

¿Cómo se desarrollan estos yoes?

Un niño recién nacido es un ser humano único que llega al mundo
con su propia constitución genética,
la que moldea su conducta y su modo personal de respuesta
y con una cualidad específica de “ser”.
Te diré algo fundamental: Eres un ser único e irrepetible.

Cuando naciste estabas indefenso, totalmente vulnerable
y dependiente del mundo de los adultos para sobrevivir.
Sin embargo, junto con tus básicas y únicas huellas psíquicas,
siendo niño tuviste el potencial para desarrollar
un orden infinito de patrones de energía o yoes,
cuya suma total constituye lo que hoy eres.
En este punto de la vida empiezas a forjar la armadura
que le pones a tu vulnerabilidad y a desarrollar tu personalidad.

Haz este ejercicio:
Recuerda cómo se te premiaba por ciertas conductas
y cómo se te castigaba por otras,
ahí fuiste aprendiendo cuáles yoes tenían permiso de salir,
y cuáles yoes era mejor esconder o reprimir.

Cuando yo iba a entrar a la escuela primaria me hicieron
un examen que incluía pronunciar el sonido de la letra “R”
¡Y yo no podía!
Recuerdo que mi mamá se pasó una tarde haciéndome repetir “rrrrr”,
y como yo no lo conseguía, me regañaba y me regañaba…
hasta que la presión materna hizo que yo aprendiera a decir la “R“.
(¡Jaja! Acabo de darme cuenta que la palabra rugido comienza con R)

De hecho, uno de los aspectos de tu personalidad que se desarrolla
más temprano es el yo que mira por ti.

Es como un guardaespaldas
y es quien decide la medida en que puedes ser emocional.
Se asegura de que no actúes tontamente
o de manera que te sientas avergonzado.
Llamamos a este yo el protector/controlador.

El protector/controlador es el patrón de energía primario
que está atrás de muchos de tus yoes.
Cuando la mayor parte de la gente usa la palabra “yo”,
de hecho se están refiriendo a su protector/controlador.

El Yo protector/controlador tiene una misión:
SOBREVIVIR A COSTA DE LO QUE SEA…
incluso de ti mism@ .

Por eso es necesario que lo conozcas, dialogues con él
y aprendas a dosificarlo,
pues la protección excesiva te lleva a la castración
y demasiado control te inmoviliza.

Hace poco me entregaron la boleta de calificaciones de mi hija.
Obtuvo 6 (seis) en Matemáticas. :(
Mi Jesús controlador dijo: “¡Cómo!
¡Si yo siempre saqué 10 en Matemáticas!
¡Además, era mi materia favorita! ¡Mi hija no es como yo!…”

Y así es, mi hija no es como yo,
mi hija es como ella misma.
Ya le tocará rugir con su propia voz
en donde su alma le señale el mejor camino para hacerlo.

¿Qué te quiero decir?
Que te des permiso de rugir con tu propia voz.