El oleaje

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¿Te ha ocurrido que tengas semanas repletas de eventos significativos
y otras donde aparentemente no sucede nada?

Es el oleaje de la vida

Mira las olas en el mar: van y vienen, acompasadas, a un mismo ritmo, como bailando.

Todo fluye y refluye; lo que sube, baja; lo que empieza, concluye;
lo que cierra abre nuevas puertas.

Este domingo visité el Monasterio Benedictino en Cuernavaca, Morelos;
ahí viví hace algún tiempo durante seis meses.
Todo sigue eternamente igual y simultáneamente todo es distinto.

Es un sitio sagrado…

¡Cuando entras ahí hasta el aire sabe diferente!

Mi hija se la pasó jugando en una fuente hecha de roca volcánica, colocada a la entrada de la capilla principal,
en la cima de un cerro donde puede contemplarse toda la ciudad.

Fue muy emotivo saludar a mi querido maestro y amigo
Konrad Schieffer, superior de la comunidad de monjes de ese bendito lugar.
Ahí me casé, ahí me divorcié.
En el oleaje de la vida todo ocupa su lugar, lo veas o no lo veas.

Date cuenta de tu respirar…
Inhalas y exhalas,
tomas la vida y la sueltas.
Hay días donde te llega el dinero y días sólo para administrarlo.

“Siempre tengo dinero, pero hay que esperar la hora de nuestra cita.”

Es lo que le digo a mi hija cuando me pide comprarle algo.
Es dañino sólo tomar, te asfixiarías.
Y sólo dar… te vaciaría.

Las olas de la vida van
y luego vienen…

Acabo de cumplir cuatro años viviendo en La Condesa
y aún recuerdo cuando la primera noche me cuestionaba si podría pagar la renta de mi casa.

¿Sabes? Montaron Ecobicis junto a mi calle y están podando los árboles,
además, está por abrirse un restaurante de comida europea donde antes había un Dry Clean USA.
Mientras tanto, mi hija ya va a cumplir diez años…

Las olas de la vida van…
Las olas de la vida vienen.

Jesús Piña
Invierte en tu Vida!

Comentarios:
Comentario de: Adriana Cruz [Visitante] · Editar
Qué importante es aceptar que el ir y venir, el cerrar y abrir y el dar y recibir forman parte de nuestras vidas; en ocasiones el darnos cuenta de esta verdad nos hace vivir los eventos agradables como los tristes con una perspectiva más serena y al mismo tiempo la invitación a disfrutar y a aprender que tenemos en cada instante de vida.
un abrazo,
 22.02.10 @ 15:17
Comentario de: Akzayakatl [Visitante] · Editar
Excelente!!! Llega en el momento exacto, ha llegado la hora de regresar. Ya fui, ahora vengo.
Ya recibí ahora me toca dar.
Todo es movimiento.
Gracias!!!
 23.02.10 @ 00:49
Comentario de: claudia [Visitante] · Editar
hola buen dia, es muy sierto lo que dicen del oleaje, todo llega en su momento, cuando tiene que llegar, ni antes ni despues solo llega, me gusto hay que dar para recibir.

gracias!!

 23.02.10 @ 08:34
Comentario de: Anonimo [Visitante] · Editar
Es cierto que en lugares como el monasterio benedictino es posible darse cuenta de muchas cosas que comunmente en las ciudades no identificamos,lo he comprobado. Me gusto mucho la analogia de el oleaje con las cosas que suceden.
 24.02.10 @ 09:31
Comentario de: Liz [Visitante] · Editar
MUY BUENA REFLEXIÓN Y ESPECIALMENTE SI NOS ENCONTRAMOS EN UN LUGAR TAN LLENO DE PAZ COMO ES UN MONASTERIO.RECIBA MUCHOS SALUDOS Y GRACIAS POR COMPARTIR ESTAS EXPERIENCIAS
 25.02.10 @ 11:07