El dilema de Eréndira

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Enmedio de una noche como muchas otras noches, Eréndira lloraba lágrimas de pena enredada. ¿Cómo salir del cículo vicioso donde se hallaba inmersa? Deudas, gastos, desamor, inmovilismo… y nuevamente deudas, gastos, desamor, inmovilismo…

Tomó con premura el teléfono y le marcó a su amigo Alejandro. Él siempre la ayudaba en los instantes de mayor angustia. “¡No sé qué hacer! ¡Ya me cansé de luchar y terminar en el mismo lugar!” -le dijo.

“Te sugiero ver a María” -le contestó.

“¿Quién es ella?”

“Una mujer sabia. Siempre tiene las respuestas más sencillas para los problemas más complejos. Ella dice que la fórmula está en hacer más con menos.”

¿Y cuánto cobra?”

“Depende lo que para ti sea cobrar. Trabajar en ti misma: ¿lo miras como un gasto o como una inversión? Según sé, sus honorarios andan en $1,000 por sesión. Ya tú dirás si en verdad deseas salir de tu enredo.”

Al término de la plática, Eréndira, ya más tranquila, meditó en las palabras de su amigo y optó por hacer que las cosas sucedieran.

Eréndira  se paró frente a la reja de una bonita casa de la colonia Condesa, en su fachada podia ver el estilo Art Decó propio de la emblemática zona repleta de árboles, cafés, bares y restaurantes. La recibió una mujer madura de aspecto apacible, delgada y amable.

María le preguntó con dulzura mientras la contemplaba con esos pequeños ojos de profundidad eterna: “¿En qué te puedo ayudar?”

Eréndira comenzó a llorar, como si le hubieran apretado un botón en el centro del alma desatando el desbordamiento de su aflicción. María la dejó desahogarse respetando la catarsis de esa alma adolorida. Ya más calmada, Eréndira le dijo conmovida: “¡Mi vida es un desastre! Estoy enredada y no sé cómo salir del círculo vicioso en el que estoy metida.”

María le respondió:

“¿Cómo te sales de un círculo? Convirtiéndolo en espiral.”

Convertir tu círculo en una espiral.  Retumbó impactante  la geométrica metáfora, pero ¿y eso cómo se hace?

María espero unos instantes, lo suficiente para que el mensaje aterrizara en el lugar de la consciencia destinado para Eréndira. Después le comentó: “El tema de tu vida siempre te acompañará hasta tu muerte. Si hablas del desamor y tu penosa historia con los hombres, entonces has venido a trabajar el desapego. Pero siempre, siempre, siempre; ese tema lo llevarás contigo, simplemente tú decides el modo de vivirlo: esclava o libre, como alumna o como maestra, sufriendo o evolucionando.”

Eréndira vislumbró una lucecita de esperanza al tiempo que agregaba: “Si comprendí bien esto, significa que la realidad no la puedo cambiar, pero sí puedo cambiar el modo de vivirla.”

“Es verdad, más te falta un elemento increíble: Al cambiar tú, la realidad también se modifica. Como relata Paulo Coelho, eres lo que tú crees que eres y el mundo actúa en consecuencia.” -y al expresar esto, María notó varios signos de interrogación en el rostro de Eréndira, por lo que decidió traducirle con peras y manzanas sus palabras:

“Convertir tu círculo en espiral significa que APRENDISTE la lección de esas experiencias, reconociendo lo bueno y lo no tan bueno de ellas, sus pros y sus contras, y de un modo especialísimo dándole GRACIAS a la vida por el nuevo conocimiento adquirido.”

“Después, PIDE AYUDA. Es más, ¡TÓMALA! ¡Ahí esta, frente a ti! Antiguamente había qué caminar cientos de kilómetros, atravesar infinidad de aventuras y al paso de los años, tal vez si tenías suerte, llegar con el maestro para ver si se dignaba atenderte. HOY basta con encender tu computadora y buscarlo en Google.”

“Y un tercer punto esencial: USA A TUS ÁNGELES. Ellos están ahí para ayudarte, protegerte y guiarte. Si no los invocas, esperarán respetuosamente a que ejerzas tu libre albedrío.”

Eréndira abrió los ojos. La puerta estaba lista para ella, sólo faltaba una acción: Cruzarla.

Si deseas salir de tu círculo vicioso haz clc en:

Convierto mi círculo en una espiral de crecimiento. 

Jesús Piña