El deseo

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Cuando algo deseas, tu voluntad se pone en marcha.
¿Cuál ha sido tu último deseo?

El mío fue regalarle un álbum de fotos a mi madre en honor de su cumpleaños.
Una tarde me vino la idea y bailó en mi cabeza durante varias semanas,
dando saltos y giros, buscando cómo materializarse. Sin embargo, sólo desear es insuficiente.

Sólo querer sin hacer, es ensoñación.
¿Quieres saber cuáles son tus deseos verdaderos?
Son tus logros actuales.

Algunos dirán: ¡Uy! ¿Tan poquito? ¡Pero yo he soñado en cosas grandes para mi vida!
Pues justamente por eso: Sólo sueñas…

Dices querer un mejor empleo, pero llevas diez años en el mismo lugar.
Anhelas al hombre de tu vida pero siempre sales con la misma persona.
Sueñas con riqueza y fortuna, sin embargo te mantienen tus papás.
Hablas y hablas de tus planes sobre ese súper negocio y no concretas nada.

Quién tendrá razón: ¿la realidad o tus fantasías?
Eres lo que haces.

Sólo soñar sin actuar te mantiene como un niño asustado:
quietecito, quietecito, sin moverte, esperando la llegada de tu mamá para salvarte.
Puedes darte mil pretextos o justificaciones, pero lo evidente, lo tangible,
es lo que has hecho realmente, no tus sueños guajiros.

Voluntad procede de volus, que en latín significa deseo. Ahí comienza todo el movimiento más no termina. El deseo es el primer paso de muchos pasos antes de llegar al resultado que quieres.

Volviendo al ejemplo del regalo de mi madre, me llevé cerca de un mes pensando y pensando en el álbum de fotos…
pensando y pensando… pensando y pensando… ¡Y no hacía nada!

Dos días antes de su cumpleaños, me dije: “¡Ya! Menos rollo y más acción.”
Me senté frente a mis archivos de fotos en la laptop, seleccioné y guardé en una memoria extraíble, fui a un centro de revelado, compré dos álbumes de fotos y en unas horas de trabajo efectivo contaba con el precioso regalo listo para entregarse.

¿Puedes verlo? Un mes de ruido en la mente, de mucho bla bla bla,
frente a cinco horas de acción concreta.

Te voy a dar una metodología para ejercer tu voluntad, la llamo VER:
Ve… Enfoca… Realiza

Mucha gente se atora sólo en el ver… sueña y planea… sueña y planea… ¡hasta se enoja con la gente dentro de su propia alucinación!

El segundo paso “Enfoca”, implica ponerle límites a tu sueño respondiendo a éstas preguntas:
¿Qué vas a hacer?
¿Cómo?
¿Cuándo?
¿Dónde?

En enfocar no te compliques mucho la existencia, evita enredarte en proyectos perfectos. Sólo requieres un sencillo mapa con visión panorámica de tu deseo:

¿Qué? Deseo ir al cine.
¿Cómo? Leo la cartelera, escojo la película.
¿Cuándo? En la tarde del sábado.
¿Dónde? En el Centro Comercial.
Y después…
Realiza, Realiza, Realiza…

Deja de pensar y ponte a trabajar. Sobre la marcha haz los ajustes.
Prueba, equivócate, experimenta. Reflexiona mientras caminas hacia lo que quieres.

Sólo no olvides esto:
Tus deseos más profundos están reflejados en lo que has hecho,
No en lo que soñabas hacer.


Jesús Piña

Invierte en tu Vida!