El bosque encantado

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“Quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo.
Cuando miras largo tiempo a un abismo,
el abismo también mira dentro de ti.”

Nietzsche…

Había una vez
en un lugar muy muy lejano
alguien como tú
que un día miró hacia el horizonte
y contempló la entrada al bosque encantado de su familia.

Se armó de valor y se fue internando cautelosamente,
le habían dicho que esa era una zona prohibida,
pero como siempre, lo prohibido es más sabroso
porque es una tentación para tu libertad.

Estaba cayendo la tarde cuando ingresaste al bosque
y se te apareció un monje vestido de negro,
él te dijo que no tuvieras miedo, que él sería tu guía.
En toda familia hay guías silenciosos como brújulas de la existencia;
algunos viven aquí, otros viven más allá.

¿Por dónde empezar?
El monje te sugirió un mapa infalible:
Los álbumes familiares y los roperos.

En una ocasión vi una foto y le pregunté a mi madre:
“¿Quién es esa señora que está junto a ti, donde estás vestida de novia?”
Ella se turbó un poco y me dijo:
“Es una amiga que hace mucho tiempo no veo”
Después supe que era mi abuela paterna.

En el bosque encantado de tu familia hay “villanos”:
La bruja malvada, el duende incómodo,
el ogro comeniños, el brujo loco, el rebelde inadaptado, los innombrables.
¿Quiénes son los villanos en tu familia?

Revisa la lista de tus tíos y tías,
unos están cerca, otros están lejos,
a unos los amas, a otros no tanto;
un día me contó un amigo de un tío que vivía en Europa,
era el modo de ocultarle al mundo que se encontraba en la cárcel.

Cuando estás enmedio del bosque encantado
hay sorpresas impactantes como hallarte hermanos perdidos,
adopciones clandestinas, que la que creías tu hermana es tu mamá,
que tu madre es “la otra” que deshizo una familia,
o más aún, que el que estaba muerto sigue vivo.

¿Y las hadas?
En todo bosque encantado que se respete habitan hadas y duendes.
Hada proviene de hado, “destino”
y el significado literal de duende es “dueño de la casa”
En tu familia, ¿quiénes son los que se sienten dueños
y hacedores del destino de los demás?

Por ahí adviertes la presencia de las sílfides,
hadas de los vientos, el aire y las palabras.
Son esos familiares cuya plática es deliciosa,
cuentan las anécdotas y los recuerdos mejor que nadie.
Mi tío Beto es así, habla y canta maravillosamente.
Por él me enteré que mi abuelo fue Senador de la República.

Más allá distingues algunas salamandras,
hadas del fuego, la acción y las grandes decisiones.
¿Quiénes son tus familiares intrépidos y aventureros?
Yo descubro a varios, como mi tía Celia y mi tío Alejandro.

¡Y qué decir de las ninfas!
Esas bellas hadas del agua y las fuentes.
Le dan un toque emocional a la vida, son el corazón latiendo de tu familia.
Mi tía Mireya es una ninfa a la que quiero mucho,
ella me enseñó a sentir un abrazo, un beso, una caricia cuando yo era muy pequeño.

El monje que te guía
atrae tu atención para señalarte la salida del bosque encantado.
Ya es de noche y por ahora es suficiente con lo que has recorrido;
existen zonas profundamente oscuras y peligrosas
para las que es imprescindible
llevar un equipo especial, suficientes escudos protectores
y un inmenso valor.

El monje le llama a ésta labor sagrada hacer arqueología del amor,
y el equipo especial que te sugiere son las constelaciones familiares.