¿Cómo salir del laberinto de tus problemas?

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Un problema se resuelve en tres tiempos:
VER, PENSAR y ACTUAR.

¿Cuál es el más difícil para ti?

Hice esta pregunta en mi Facebook :D
y la respuesta más repetida fue actuar.
¡Me sorprendieron!
Así que te daré mis reflexiones y toma lo que mejor te sirva.

VER

Ver es más que sólo usar tus ojos,
ver es mirar más allá,
es reconocer que detrás de los acontecimientos que vives hay un sentido,
que existe un para qué,
esto es, reconoce que en cada problema hay una lección de vida para ti.

Ver es sintonizar con los movimientos de tu alma,
es más, significa conectarte con ella y escucharla.
Tú en silencio, sólo escucharla y mirarla en toda su profundidad.

Reconoce que tienes un problema y que necesitas ayuda.
Y a todo esto: ¿Qué te quiere enseñar tu alma en este momento?

PENSAR

Pensar implica analizar, dividir tu problema en partes.
Imagínate que te mostraran toda la carne que te comerás en tu vida,
probablemente se te iría el hambre y ¡hasta vegetariano te vuelves!

Sin embargo, el pensar va más allá,
significa abrirte a otras posibilidades.
¿Cómo se hace esto?

Pregunta, busca información, consulta a los que saben del tema.
No intentes reinventar la rueda, ya otros pasaron por donde tú andas.
Los demás son un espejo de ti.

ACTUAR

Muchas personas no actúan por ignorancia o por miedo.

La ignorancia es no saber qué hacer.
El miedo es saberlo y quedarte donde estás.

Hace unos días platicaba una frase del buen Albert Einstein:
“¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio.”

Cuando te encuentras en tu zona de confort,
la posibilidad del cambio te inmoviliza.

Como afirmo en mi libro: Sólo atrévete.
Yo me atreví y ahora aquí estoy, frente a ti,
haciendo y rehaciéndome.

Seguramente cometerás errores, ¡muchos errores!
pero eso será mejor a quedarte inmóvil,
pues algo, ¡mucho! aprenderás.

Prueba, experimenta, ¡arriésgate!
Hay mucha gente que te brindará contención,
mucho apapacho para cada madrazo que te vayas dando por la vida.

Como un niño pequeño que aprende a caminar,
cuando se cae, llega quien lo ama y lo levanta,
lo acaricia y lo impulsa a intentarlo de nuevo.

Recuérdalo siempre:
¡No estás solo(a)!
¡Sólo déjate querer!