Choque consciente

Share

Diariamente ocurre algo significativo en tu vida…
Aunque no te des cuenta.

La persona atrapada por el destino vive sin consciencia, encadenada, como zombi, muerto en medio de la vida: se levanta en la mañana, se baña, se arregla, medio desayuna, se mete al tráfico, llega a trabajar, sigue trabajando, medio come, sigue trabajando, se va a su casa, medio cena, llega muy cansado, se duerme o medio duerme; y después…
¡va otra vez la misma rutina!

En numerosas ocasiones necesitas de un choque consciente
para despertar.

El choque consciente es un evento que sacude tu vida y te provoca un insight, haces click, te cae el veinte.

Hace muchos años, la expresión “caer el veinte” se usaba para referirse a las monedas de veinte centavos que utilizabas en un teléfono público: Descolgabas el auricular, depositabas los veinte centavos, marcabas el número y cuando entraba la llamada, escuchabas cómo caía el veinte en la alcancía del aparato. ¿Cuál fue el último veinte que te cayó?

En el lapso de una semana mi sobrinito de un año estuvo en el hospital, murió el papá de un amigo, otro día me avisan que un primo falleció de cáncer, me autorizan impartir un excelente curso de autoestima y todo en una semana, ¿te das cuenta? Siete días, igual a 168 horas, equivalentes a 10,080 minutos, que es lo mismo que 604,800 segundos.

¡Qué impresión!
Cada uno de esos segundos es un instante de vida, DE-TU-VI-DA.
¡Y hay tanta gente dormida!

O están preocupadas en el futuro -que aún no llega-, o están atoradas en el pasado –que ya se fue-, olvidándose del presente, ese instante eterno donde está la vida.

Tu historia personal está pletórica de choques conscientes, donde tu monotonía es alterada por la sorpresa, agradable o desagradable.

Pregúntate esto: ¿Cuáles fueron los 3 eventos más significativos de tu último año, buenos o no tan buenos?

Hay quienes pueden verlos fácilmente. Hay quienes no recuerdan nada.

Me he topado con personas que se preguntan:
“¿Qué hice ayer? ¿Qué comí?… ¿Comí?”
La diferencia entre una vida libre y una vida encadenada es tu nivel de conciencia.
Las cadenas son tus condicionamientos, tu herencia, tus esquemas mentales, tu destino predeterminado.
¿Y sabes algo?
La persona libre también lleva cadenas, pero él sí las puede ver.

Los choques conscientes de la vida te despiertan.
De ti depende volverte a dormir.

Me encantará que dejes tu comentario
respondiendo a este correo!
Gracias!

Jesús Piña