7 claves para subir tu montaña

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 Para ser exitoso no tienes que hacer cosas extraordinarias.  Haz cosas ordinarias, extraordinariamente bien.  -Anónimo-

Pasé un fin de semana con mi hija en Tepoztlán, Morelos, y obviamente no pudimos escapar a la seducción de la montaña sagrada que todos llaman el Tepozteco. Así que el sábado, -después del desayuno-, comenzamos a escalar. Yo iba un poco temeroso, pues mi hija tiene  una molestia en las rodillas llamada subluxación rotuliana. ¡Total! Ella me lo pidió y yo que soy su papá decidí aceptar el reto. Y así, entre paisajes verdes, esfuerzo físico, rico sudor, un tibio sol, arroyitos y tlacuaches, surgieron estas 7 claves para subir una montaña… la montaña de tu vida:

1. Pide permiso para estar.

En uno de los recesos, Maya me preguntó: -¿por qué no te ves cansado papá?

Yo le dije el primer secreto para subir una montaña: Siempre pide permiso a los guardianes de un lugar; si lo haces, ellos mismos te ayudarán.  Recuerda la palabra mágica: POR FAVOR. ¡Suena tan obvio y a tanta gente se le olvida pedir por favor!

Cada día cuando te levantes, pídele permiso a lo más sagrado que tienes para comenzar un nuevo ciclo y gozar de un nuevo día lleno de bendiciones.

2. Danza con la tierra

Siente el piso bajo tus pies.. danza con la tierra. Si ella te pide pisar fuerte, avanzar más rápido, disminuir el paso, caminar suavecito o detenerte; hazle caso. Ella es tu guía, ella es tu Madre.

Date cuenta que así es la vida, te empuja, te jala, te mueve a cambiar o te invita a detenerte. Una de nuestras grandes torpezas es no escucharla. ¿Lección? Escucha las señales que inundan tu rutina diaria.

3. Respira profundo, inhala y exhala.

Respirar profundo, llenar tus pulmones, recargarte del aliento vital… Wow!!! Eso hicimos mi hija y yo cuando subíamos la montaña. Sin embargo, observa algo especial en todo esto: Inhalar también representa tu deseo de recibir los regalos de la vida y el exhalar representa tu voluntad de dar, compartir y ser generoso, pues como bien me lo enseñaron: Al dar, recibes; y al recibir, das.

4. Si te esfuerzas, la vida te da regalos.

Estamos ante una de las claves más difíciles sobretodo cuando tu hija te pregunta: “¿Falta mucho para llegar papá ?” Y no sólo ella, hubo personas que nos cuestionaban lo mismo. Yo les decía: “Pues a tu paso te restan veinte minutos”, “y al tuyo, aún te quedan otros diez”.

Cada quien tiene su paso, tú posees tu propio ritmo. Fue cuando le recordé a mi hija: “Si te esfuerzas, la vida te da regalos”, y al final cuesta arriba, verás que el paisaje es fascinante… ¡Bellísimo paisaje de luna llena en un día nublado el que nos tocó contemplar!

Ya estando abajo en la posada donde nos hospedamos, le contraté un delicioso masaje de pies y manos, junto con una tarde de alberca y muchas piñas coladas.

5. Disfruta el paisaje.

De pronto nos rebasaban personas que iban a toda prisa hacia la cima, como si fuera una carrera contra el tiempo, ¿pero cuál tiempo? Se estaban perdiendo de la fascinante experiencia de disfrutar los paisajes.

Parte del éxito en la vida está en el disfrute del camino, no sólo en el llegar a la meta. ¿Disfrutas tú el paisaje de cada uno de tus días? ¿Hoy lo conseguiste?

6. Pies y manos son tu apoyo.

Cuando mi hija andaba por los cuatro años, le gustaba trepar en los juegos de los parques y ahí le enseñé que pies y manos son su apoyo. El pie derecho simboliza a papá, el pie izquierdo a mamá; la mano derecha su capacidad de dar y la mano izquierda su capacidad de tomar.

En la montaña de tu vida utiliza todos tus recursos, pies, padres, ancestros, amigos, todo lo que hay en ti para ascender. Si la vida te los regaló, ¡pues aprovéchalos!

7. Platica con alguien mientras caminas.

¡Esta es una de las claves más bonitas de vivir! No estás solo, hay más gente contigo en este camino. Platica, déjate acompañar, pide ayuda, echa porras, comparte el agua, el alimento y la experiencia personal. Bien dice el refrán: Arrieros somos y en el camino andamos.

En el ascenso al Tepozteco, muchas historias nos contamos Maya y yo, como padre e hija, como viajeros del mundo, como ciudadanos del infinito. Hoy estás leyendo uno de los instantes de enseñanza que la montaña nos reveló. Cuando puedas, tú también sube una montaña… ¡el paisaje es fascinante!